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viernes, 18 de diciembre de 2009

¿Cómo mostrarte?

¿Cómo mostrarte la verdad?
Que no es verdad lo que te imponen ni lo que crees.
Que mentira es pensar que todo está bien cuando no lo está.
Que una mayoría puede siempre estar equivocada.
Y que nunca nadie podrá entenderme aun siendo sincera.

¿Cómo mostrarte la justicia?
Si es algo totalmente arbitrario.
Si lo justo para uno, es lo que más le conviene.
Si la justicia, al fin y al cabo, nunca conforma a nadie.
Si aunque sea la persona más equitativa, jamás dejaré de ser juzgada.

¿Cómo mostrarte la bondad?
Nunca es bueno el que siempre queda bien.
Tampoco el que te hizo la vida más cómoda.
Ni siquiera el que nunca hirió a nadie.
Porque las personas buenas, amor mío, se forjan de sus propios errores.

¿Cómo mostrarte la libertad?
Si el verdadero libre albedrío casi no existe.
Si nos cuesta no pretender nada del otro.
Si vale un precio muy alto, que nadie se atreve a saldar.
Y los pocos que se animan, en el Infierno se terminan de quemar.

¿Cómo mostrarte el amor?
Si ni vos ni yo sabemos bien qué es.
Y aunque duele, es lo que más gusta.
Porque sentirlo nos hace humanos.
Pero mantenerlo nos condena a una eterna y hostil esclavitud.

¿Cómo mostrarte la paz?
Aun cuando todavía no consigo estar bien conmigo misma.
Si veo que ésta sólo radica en aquellos que no viven.
Cuando las dos sabemos bien que sin nuestra guerra, no somos nada.
Que si intento pacificar la situación, lo nuestro va a morir en el tiempo.

¿Cómo mostrarte mi dolor?
Que se burla de ser mi compañero.
Que me provoca saber que estás sufriendo.
Que yo misma te causé cuando no tenías nada que ver.
Aquel que siempre fue propietario en mi corazón, alejándome de los que más amo.

¿Cómo mostrarte mi amistad?
Si fue tan espontánea que no me percaté de cuando empezó.
Si es algo tan natural que no requiere explicación alguna.
Si no considero que sea algo necesitado de demostración.
Si ninguna de mis más sofisticadas palabras logrará que entiendas cuanto te quiero.

No pido respuestas, ni consuelo.
Tampoco tu aceptación.
Sólo soy partidaria tu libertad… y de la mía.

¿Cómo mostrarte?

Anahí M. Llanes.

domingo, 4 de octubre de 2009

Cosas que aprendí a la hora de escribir

  • No debo escribir por obligación o rutina: Simplemente nacen las ganas y la inspiración. O no. Así que no se extrañen si no actualizo seguido mis blogs, no los olvidé ni a ustedes ni a mis principios. Sólo que no es el mejor momento para filosofar.

  • No siempre voy a dar soluciones: Hasta ahora siempre me esmeré en que mis escritos no sólo reflejen mis incertidumbres e indignación, sino que también pueda poner al alcance del pensamiento posibles soluciones a los problemas que denuncio. Comprendí que no siempre voy a tener la oportunidad de hacer esto, por la simple razón de que no se qué hacer. Buen llamado a la solución en conjunto, ¿no?

  • No es malo tener más preguntas que respuestas: Es maravilloso. Hace poco lo descubrí. Y últimamente me pasa muy seguido esto, realmente es maravilloso, te abre la mente. Las respuestas tal vez nunca lleguen, pero la pregunta está, y vos la formulaste.

  • No hay que pensar mucho: Las palabras vienen solas, a pesar de que en mi caso surgen en los momentos menos oportunos… No importa, un pedazo de servilleta con un delineador son suficientes para volcar tu inspiración antes de que se esfume como la niebla. Bueno… no tanto… un pedazo de papel y una lapicera cualquiera alcanzan. Pero quién sabe, en casos extremos...

  • Las introducciones largas aburren al lector: Por eso es mejor anularlas en caso de ser innecesarias, y pasar al tema tratado en cuestión lo más rápido y preciso posible.

  • La lectura es un factor determinante: Leer, aparte de ser una actividad sumamente placentera, es una gran fuente de inspiración a la hora de componer. ¡Muy pronto vendré con algunas recomendaciones!
Anahí M. Llanes.